DESCRIPCIÓN:
Esta ruta bordea y se aleja un poco del monasterio. Podrás ver siguiéndola, todas las perspectivas del edificio, así como construcciones aledañas como el palomar (antes antigua cocina), el acueducto, la huerta de la botica, los puentecitos sobre el río Sarria con las imágenes de las conchas de los peregrinos del Camino de Santiago… Cada pocos metros encontrarás además paneles informativos con los que enterarte un poquito más de la historia de todos estos puntos.
Una caminata circular por Samos
En torno al monasterio existe una ruta de paseo que empieza y acaba en el mismo lugar. El recorrido ofrece vistas detalladas y múltiples del gran conjunto monumental
En torno al célebre monasterio de Samos se habilitó en tiempos recientes una ruta circular de paseo que permite contemplar desde todos los puntos de vista el monumental edificio y visitar los puntos más significativos de su entorno inmediato.
El recorrido empieza en la parte posterior del monasterio, en la zona llamada O Convento, donde están situados los paneles interpretativos de la ruta.
La primera parada es a los cien metros, donde se encuentra un viejo acueducto de piedra de pizarra que abastecía de agua a la comunidad benedictina. El agua procedía de un manantial situado en el lugar de A Cervina y era conducida mediante una tubería de barro cocido, de la que aún pueden verse restos.
Unos cincuenta metros más adelante, la ruta llega a la Horta da Botica, una antigua huerta situada junto a la capilla del Ciprés. Su nombre se debe a que en ella cultivaron los monjes durante siglos numerosas plantas medicinales, cuando los productos farmacéuticos tenían que ser elaborados de forma artesanal. Lo que hoy se puede observar es una pequeña muestra de lo que fue en su día la gran huerta: menta, ruda, albahaca, áloe, lavanda, orégano, tomillo, hierbaluisa...
Pocos metros más adelante, el camino da un giro a la derecha, cruza el río Sarria por el puente de O Fontao -de fábrica medieval- y conduce seguidamente a la terraza de la casa consistorial de Samos. Allí se halla un panel informativo sobre el monasterio y se puede disfrutar de unas buenas vistas del gran edificio monástico.
El camino sigue después bordeando el monasterio y llega a la altura de O Pombal, una peculiar edificación en forma de torre, del siglo XVI, que albergó en tiempos la cocina del cenobio. Se construyó apartada del edificio principal para reducir el riesgo de incendios.
Durante el largo período de abandono que padeció el monasterio tras la exclaustración del siglo XIX, la vieja cocina fue transformada en palomar, de donde viene su actual denominación.
Capilla prerrománica Después de dar un nuevo giro a la derecha, el camino para ante la fachada principal de la iglesia. Hay que andar otros cien metros hasta encontrar una señalización, a la derecha, que indica la dirección de la capilla del Ciprés.
Ubicada en el antiguo campo de la feria, es una sencilla construcción prerrománica de entre finales del siglo IX y comienzo del X, con claras influencias mozárabes. De reducido tamaño y aspecto rústico, está hecha íntegramente de lajas de pizarra. Tiene una nave rectangular de dos cuerpos, una cubierta a dos aguas y una sola puerta con arco de herradura, en el lateral sur. En su interior destaca un arco triunfal elíptico con tendencia a forma de herradura y un ventanal ajimezado -dividido por una pequeña columna- en el testero de la cabecera. Es el edificio más antiguo de la villa y fue declarado monumento nacional en 1944.A su lado se levanta el gran ciprés al que le debe el nombre.
A continuación, el camino cruza el río Sarria, se desvía a la derecha y sigue por el Paseo del Malecón hasta el centro de la villa.
Ya sólo hay que cruzar la carretera de Samos a O Cebreiro para llegar al punto de inicio de la ruta, que es también el de su final.
RUTA DEL MALECÓN-STREET WIEW:
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